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Fallas frecuentes en retenes DBH: cómo reconocerlas a tiempo y prevenirlas

Los retenes DBH fallan por desgaste, mala instalación o contaminación. Te contamos cómo identificar cada falla y qué hacer para evitarla.

Catálogo DBH por código

Equipo técnico de MR Accesorios Industriales · Actualizado el 16 de octubre de 2026

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Fallas frecuentes en retenes DBH: cómo reconocerlas a tiempo y prevenirlas

Qué es un retén radial y por qué es clave en tu equipo

Un retén radial, también llamado sello de aceite, es un elemento que impide la fuga de lubricante y el ingreso de contaminantes en ejes rotativos. En la industria argentina se usa en cajas reductoras, motores, bombas, compresores y todo equipo con movimiento giratorio. Elegir el retén correcto y montarlo bien es la primera barrera contra paradas no planificadas.

El retén se compone de un cuerpo elastomérico, un aro metálico de refuerzo y un labio de sellado que roza sobre el eje. Ese labio es el punto crítico: si pierde flexibilidad, se desgasta o se daña, el retén deja de cumplir su función. Por eso, reconocer las fallas frecuentes en retenes DBH a tiempo evita daños mayores en rodamientos y engranajes. Un retén que pierde puede contaminar todo el sistema y acortar la vida útil de otros componentes.

Para identificar el retén que necesitás, mirá las marcas grabadas en la cara exterior o en el borde metálico. Ahí figura el código, las medidas en milímetros (diámetro interior, exterior y ancho) y a veces el material. Si no se lee, medí el eje y el alojamiento con calibre. Con esos datos, en MR te cotizamos el retén DBH exacto para tu aplicación. Mandanos una foto de la pieza vieja o las medidas por WhatsApp y te respondemos a la brevedad.

Falla por desgaste del labio: la más común

El desgaste del labio de sellado es la falla más frecuente en retenes radiales. Se produce por el rozamiento constante contra el eje, especialmente si hay falta de lubricación o el eje tiene rugosidad inadecuada. Con el tiempo, el labio se va achatando y pierde capacidad de seguir la superficie del eje, dejando pasar aceite. En cualquier retén radial, este desgaste se acelera si el lubricante está contaminado con partículas abrasivas.

Para reconocerlo, observá si hay una fuga leve pero constante de aceite por el retén. Si desarmás, vas a ver el labio con una superficie brillante y desgastada, a veces con pequeñas grietas. También podés notar que el eje tiene una ranura marcada justo donde apoya el labio. En ese caso, no alcanza con cambiar el retén: hay que reparar o reemplazar el eje, o usar un retén con labio desplazado si la aplicación lo permite.

La prevención pasa por mantener el lubricante limpio y en nivel, y verificar la rugosidad del eje. Un eje demasiado rugoso desgasta rápido el labio; uno muy pulido no retiene la película de aceite. Si el desgaste es por envejecimiento normal, respetá los intervalos de mantenimiento preventivo. En MR comercializamos retenes DBH para reemplazo; contanos la temperatura y el fluido y te cotizamos la opción que corresponda.

Falla por endurecimiento o agrietamiento del material

El elastómero del retén puede endurecerse y agrietarse por exposición a altas temperaturas, ozono o fluidos incompatibles. Un retén endurecido pierde elasticidad y no puede seguir las vibraciones ni las excentricidades del eje, provocando fugas. Uno de los materiales más usados en retenes es el nitrilo (NBR), pensado para aceites minerales; para otras condiciones de trabajo existen otros compuestos.

Las grietas suelen aparecer en la cara exterior o en la base del labio, y se ven a simple vista al desmontar. También podés notar que el retén está rígido al tacto, como si fuera plástico duro. Si el retén se rompe al intentar flexionarlo, es señal de degradación térmica o química. En esos casos, revisá la temperatura real de trabajo y el tipo de aceite o fluido que está en contacto con el sello.

Para prevenir, asegurate de que el retén sea compatible con el fluido y la temperatura de operación. Verificá que el material del retén sea apto para el aceite sintético y la temperatura de tu sistema. Si dudás, consultanos: en MR distribuimos retenes DBH. Mandanos el código o las medidas y te cotizamos la opción para tu aplicación.

Falla por contaminación y partículas abrasivas

La contaminación externa es una causa frecuente de falla en retenes radiales. Polvo, tierra, virutas metálicas o agua pueden ingresar al sistema si el retén no sella correctamente o si el ambiente es muy sucio. Esas partículas se alojan entre el labio y el eje, actuando como abrasivo y desgastando prematuramente ambos. En equipos que trabajan a la intemperie o en plantas con mucho polvo, este problema es crítico.

Un retén contaminado suele mostrar un labio con rayas o surcos en el sentido de giro, y a veces acumulación de suciedad en la zona de contacto. También podés ver óxido o barro pegado en la cara exterior. Si el lubricante se ve turbio o con partículas, es señal de que el retén dejó pasar contaminantes. En ese caso, además de cambiar el retén, hay que limpiar bien el alojamiento y cambiar el aceite.

Para prevenir, usá retenes con labio auxiliar o guardapolvo si el ambiente es agresivo. Existen retenes con labio auxiliar o guardapolvo que suman protección. También es clave mantener limpia la zona alrededor del sello y proteger el equipo con cubiertas si es posible. Contanos en qué entorno trabaja el equipo y te cotizamos el retén DBH que corresponda.

Falla por mala instalación o montaje incorrecto

Muchos retenes fallan antes de tiempo por errores de instalación. Golpear el retén directamente con martillo, montarlo torcido o usar herramientas inadecuadas puede dañar el labio o deformar la carcasa metálica. También es común dañar el labio al pasarlo sobre chaveteros, roscas o bordes filosos del eje sin protegerlo. Un retén mal montado pierde aceite desde el primer día o a los pocos días de uso.

Para reconocer un daño por instalación, buscá marcas de golpes en la cara metálica, labio doblado o cortado, o deformación del diámetro exterior. Si el retén entró muy justo y quedó ovalado, va a perder por ese punto. También puede pasar que el labio quede invertido si se empujó sin cuidado. En esos casos, el retén no tiene salvación: hay que reemplazarlo y montar uno nuevo con la técnica correcta.

La prevención es simple: usá un mandril o casquillo del diámetro adecuado para emparejar el retén, y lubricá el labio con el mismo aceite del sistema antes de montar. Protegé el eje con una lámina fina o cinta si tiene chaveteros o roscas. Nunca golpees directamente sobre el retén. Si no tenés la herramienta adecuada, conseguila antes de montar: es lo que más cuida el retén.

Falla por desalineación o excentricidad del eje

La desalineación entre el eje y el alojamiento, o una excentricidad excesiva, somete al labio del retén a un movimiento irregular. Eso genera un desgaste desigual y fugas en un sector del sello. También puede provocar vibraciones que fatigan el material. En equipos con rodamientos desgastados o soportes flojos, el retén sufre las consecuencias y falla prematuramente.

Para detectar esta falla, observá si el labio tiene un desgaste asimétrico: más marcado de un lado que del otro. También podés notar que el retén pierde aceite solo cuando el eje gira a cierta velocidad o en cierta posición. Si medís la excentricidad con un comparador, vas a ver valores fuera de tolerancia. En ese caso, no alcanza con cambiar el retén: hay que corregir la alineación o reemplazar los rodamientos defectuosos.

La prevención exige verificar la alineación del conjunto y el estado de los rodamientos antes de montar un retén nuevo. Un eje que baila destruye cualquier sello en poco tiempo. Si notás vibraciones o ruidos en el equipo, atendelos antes de que dañen el retén. En MR comercializamos retenes DBH y también rodamientos y soportes para que dejes el conjunto funcionando derecho.

Cómo pedir tu retén DBH y evitar errores al cotizar

Para cotizar un retén DBH sin errores, necesitás el código exacto o las tres medidas en milímetros: diámetro interior, diámetro exterior y ancho. Por ejemplo, los retenes DBH 5999, 8888 o 8969 se identifican cada uno por sus medidas específicas. Si tenés el retén viejo, sacale una foto donde se vea el código y las marcas. Si no, medí con calibre el eje y el alojamiento, y anotá el ancho del retén.

Además de las medidas, indicá el tipo de fluido que va a sellar (aceite, grasa, agua, etc.) y la temperatura de trabajo aproximada. Eso nos permite verificar que el material del retén sea compatible. También contanos si el ambiente es polvoriento o húmedo, porque quizás convenga un retén con labio auxiliar. Con esos datos, en MR te cotizamos el retén DBH correcto y te respondemos a la brevedad.

Un error común es pedir solo por medidas sin considerar el material o el diseño del labio. Otro es confundir el diámetro exterior con el del alojamiento si hay una tapa o brida intermedia. Si tenés dudas, mandanos una foto del retén viejo y del lugar donde va montado. Escribinos por WhatsApp o email con el código, las medidas o una foto y te respondemos a la brevedad.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi retén DBH está fallando?

Los síntomas más comunes son pérdida de aceite visible, manchas de lubricante alrededor del sello, ruidos o vibraciones en el eje, y acumulación de suciedad en la zona. Si desarmás, podés ver el labio desgastado, agrietado o con rayas. Ante cualquiera de estas señales, conviene reemplazar el retén antes de que dañe otros componentes.

¿Puedo reutilizar un retén DBH después de desmontarlo?

No se recomienda. Al desmontar, el labio se deforma y pierde su capacidad de sellado. Aunque parezca en buen estado, el riesgo de fuga es alto. Siempre conviene montar un retén nuevo cuando se desarma el conjunto.

¿Qué medidas necesito para pedir un retén DBH?

Necesitás el diámetro interior, el diámetro exterior y el ancho, en milímetros. Si tenés el retén viejo, el código grabado es lo más preciso. También podés mandar una foto con una regla al lado para que verifiquemos las medidas.

¿El material del retén DBH importa?

Sí, mucho. El material debe ser compatible con el fluido y la temperatura de trabajo. El nitrilo (NBR) es uno de los materiales más usados para aceites minerales, pero hay otras opciones para otras condiciones. Si dudás, consultanos con los datos de tu aplicación.

¿Cómo evito dañar un retén DBH al montarlo?

Usá un mandril del diámetro adecuado, lubricá el labio con el aceite del sistema y protegé el eje de bordes filosos. Nunca golpees directamente sobre el retén. Si no tenés la herramienta adecuada, conseguila antes de montar.

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