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Gummi: fallas frecuentes de los acoples elásticos, cómo reconocerlas a tiempo y cómo prevenirlas

Desalineación, elemento elástico gastado, mal ajuste al eje y falta de inspección: las fallas más comunes de un acople elástico y la rutina de montaje y mantenimiento que las evita.

Catálogo GUMMI por código

Equipo técnico de MR Accesorios Industriales · Actualizado el 16 de octubre de 2026

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Gummi: fallas frecuentes de los acoples elásticos, cómo reconocerlas a tiempo y cómo prevenirlas

Qué hace un acople elástico y por qué falla

Un acople elástico une dos ejes, por ejemplo el de un motor y el de una bomba, y transmite el giro a través de un elemento elástico que absorbe parte de las vibraciones y de los golpes de arranque. Ese elemento es justamente la pieza que se sacrifica para proteger a los rodamientos, a los retenes y a los ejes. Por eso, cuando un acople falla, casi siempre hay una causa anterior que conviene encontrar.

En la línea de acoples Gummi que distribuimos en Buenos Aires, Argentina, hay modelos de dos cubos normales como el A-20, el A-25 y el A-60, que comparten el mismo principio de funcionamiento. Son acoples elásticos del tipo A: dos cubos metálicos que se montan en cada eje y un centro elástico entre ambos. Entender esa construcción ayuda a leer los síntomas, porque cada desgaste deja una huella distinta.

Las fallas se agrupan en pocas causas: desalineación entre ejes, elemento elástico envejecido o dañado, mal ajuste de los cubos sobre el eje y exceso de carga respecto de lo que el acople soporta. Casi todas se detectan con una inspección sencilla antes de que la máquina pare. La prevención arranca con una buena selección del acople y sigue con un montaje prolijo.

Desalineación entre ejes: la causa más común

Cuando los dos ejes no quedan en la misma línea, el elemento elástico se deforma en cada vuelta y trabaja más de lo que debería. Ese esfuerzo repetido lo calienta, lo endurece y termina por agrietarlo. El acople elástico tolera una desalineación pequeña, pero no está pensado para compensar una mala puesta a punto de la máquina.

Hay dos tipos de desalineación que se combinan en la práctica: la angular, cuando los ejes forman un ángulo entre sí, y la paralela, cuando están corridos uno respecto del otro. Se miden con reloj comparador, con regla y calibre de espesores o con un alineador láser, según la precisión que pida el equipo. Después de alinear conviene volver a medir con la máquina ajustada a su base, porque el apriete de los pernos suele mover algo.

Una señal típica de desalineación es el calentamiento del acople o de los rodamientos vecinos, junto con vibración que antes no estaba. También aparece polvo de goma alrededor de la protección del acople. Si ves cualquiera de esas señales, antes de cambiar la pieza revisá la alineación, porque si no el repuesto nuevo va a sufrir lo mismo.

Elemento elástico gastado o dañado

El elemento elástico es la parte que más se desgasta en un acople. Con el uso se endurece, pierde flexibilidad y se agrieta. Una inspección visual periódica, con la máquina detenida y la protección retirada, alcanza para ver grietas, deformaciones o partes faltantes.

Además del uso normal, hay agentes que lo aceleran: aceites y grasas que caen sobre el elemento, calor cercano al motor o a un proceso, y ambientes con productos químicos. Si el acople trabaja en un lugar con salpicaduras de lubricante, conviene proteger la zona o corregir la pérdida de origen. Un elemento hinchado, blando o con aspecto pegajoso suele indicar contacto con un aceite.

Cuando se cambia el elemento elástico, lo ideal es hacerlo antes de que se desarme, porque una rotura en marcha puede dañar los cubos y los ejes. Para pedir el repuesto correcto necesitamos el código grabado en el cubo del acople, por ejemplo A-60, o una foto de la pieza completa. Con ese dato te cotizamos el elemento o el acople entero a la brevedad.

Mal ajuste de los cubos sobre el eje

Los cubos del acople se fijan al eje con una chaveta y uno o más prisioneros. Si el agujero queda flojo, si la chaveta no calza bien o si los prisioneros no están apretados, el cubo se mueve sobre el eje y lo desgasta. Ese juego se nota como golpeteo y, con el tiempo, como un eje marcado o un chavetero ensanchado.

El diámetro del agujero del cubo tiene que coincidir con el del eje, dentro del ajuste que corresponda. Los cubos de los acoples tipo A, como el A-25, traen un agujero piloto para mecanizar a la medida del eje, siempre dentro del máximo que admite cada tamaño. Mecanizar de más, o hacerlo sin cuidar la concentricidad, debilita el cubo y provoca desbalanceo.

Al montar, limpiá el eje y el agujero, verificá la chaveta y apretá los prisioneros con el torque que indique el fabricante del acople. Después de las primeras horas de trabajo, volvé a revisar el apriete, porque los asentamientos iniciales pueden aflojarlo. Es un control de pocos minutos que evita roturas de ejes.

Sobrecarga y tamaño mal elegido

Cada tamaño de acople está pensado para transmitir un torque determinado. Si la máquina pide más de lo que el acople soporta, el elemento elástico trabaja al límite y se desgasta mucho antes de lo esperado. Un acople chico para un motor que arranca con carga es una de las causas más frecuentes de reemplazos repetidos.

Para elegir bien hay que considerar la potencia del motor, la velocidad de giro y el tipo de máquina conducida: una bomba centrífuga trabaja distinto que un compresor o una cinta transportadora con arranques bajo carga. En los equipos con golpes o arranques frecuentes se suele subir un tamaño. Los datos de torque de cada modelo figuran en la ficha del producto, por ejemplo en la del A-20.

Si no estás seguro de qué acople corresponde, mandanos la potencia, las revoluciones, el diámetro de cada eje y la separación entre extremos. Con esos datos te ayudamos a identificar el modelo Gummi adecuado para cotizar. Cuando se reemplaza una pieza existente, la forma más rápida es enviar el código grabado o una foto de ambos cubos.

Cómo se reconocen las fallas a tiempo

La mayoría de las fallas avisan antes de producir una parada. Un ruido nuevo, una vibración que aumenta, un olor a goma caliente o polvo oscuro bajo la protección son señales para detener la máquina y mirar. Cuanto antes se revisa, menos daño alcanza a hacer la falla.

Una ronda simple de mantenimiento incluye cuatro controles: mirar el estado del elemento elástico, comprobar el apriete de los prisioneros, escuchar si hay golpeteo y tocar con cuidado la carcasa para detectar calentamiento anormal. Anotar lo que se ve en cada ronda permite comparar y descubrir cambios lentos. Esa costumbre es más útil que cualquier instrumento sofisticado si se hace con regularidad.

Cuando se desarma un acople por una falla, vale la pena guardar las piezas y mirarlas con calma. Un elemento rajado de un solo lado apunta a desalineación; un elemento con la superficie brillante o derretida apunta a calor o a roce; un cubo con juego en el eje apunta a un ajuste defectuoso. Esa lectura evita repetir el error con el repuesto.

Montaje y mantenimiento que previenen las fallas

Un buen montaje empieza por las bases: la máquina tiene que apoyar sin pie flojo, con calzas bien colocadas y pernos apretados antes de medir la alineación. Después se montan los cubos en cada eje, se deja la separación entre extremos que indica el fabricante y se coloca el elemento elástico sin forzarlo. Un montaje apurado casi siempre se paga con una falla temprana.

El mantenimiento preventivo se reduce a revisar la alineación cada cierto período, inspeccionar el elemento elástico, controlar el apriete y mantener limpia la zona. Conviene dejar la protección del acople siempre colocada, tanto por seguridad como para que no entren polvo ni salpicaduras. Si el equipo es crítico, tener a mano un elemento de repuesto reduce el tiempo de parada.

Los acoples Gummi se usan en bombas, ventiladores, reductores, compresores y cintas transportadoras de plantas industriales. Para cada aplicación, la selección y el montaje siguen la misma lógica que describimos acá. Si querés revisar tu instalación o preparar un repuesto, escribinos y lo vemos con los datos de tu máquina.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se rompe el elemento elástico de un acople?

Las causas más comunes son la desalineación entre ejes, la sobrecarga por un acople de tamaño insuficiente, el contacto con aceites y el calor. Antes de cambiar la pieza conviene corregir la causa, o el repuesto nuevo va a fallar igual.

¿Cómo sé si mi acople está desalineado?

Las señales son calentamiento del acople o de los rodamientos cercanos, vibración nueva y polvo oscuro bajo la protección. Se confirma midiendo con reloj comparador, regla y calibre o alineador láser.

¿Cada cuánto hay que revisar un acople elástico?

Conviene incluirlo en la ronda de mantenimiento de la máquina: mirar el elemento elástico, controlar los prisioneros y escuchar si hay golpeteo. La frecuencia depende de las horas de trabajo y de las condiciones del lugar.

¿Qué datos necesito para pedir un acople Gummi?

El código grabado en el cubo, como A-20 o A-60, o una foto de la pieza. Si no tenés el código, mandanos potencia, revoluciones y diámetro de cada eje, y lo cotizamos a la brevedad.

¿Puedo cambiar solo el elemento elástico?

En muchos acoples sí, siempre que los cubos estén en buen estado y sin juego sobre el eje. Si los cubos están dañados, conviene cotizar el acople completo.

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